Periodismo para una crisis de refugiados




En un mundo en constante movimiento, los procesos de creación no dejan de transformarse para satisfacer las nuevas demandas de la ciudadanía. La información periodística no iba a ser la excepción ya que su contenido y formato se encuentran en una permanentemente espiral de reinvención. Además, en los últimos años, el uso de grandes cantidades de datos y de visualizaciones interactivas como manera de presentarlos, están transformando por completo la forma de ejercer la profesión periodística y la investigación.

Gran parte del ADN de porCausa es la investigación y el periodismo de datos y es por ello que desde hace unos meses, la fundación se encuentra embarcada en el proyecto TIPI. Precisamente, el pasado miércoles 23 de septiembre tuvo lugar en Madrid la IV edicion de los ‘Talleres de periodismo de datos y encuentros con generadores de opinión’, un evento en el que el equipo de porCausa impartió una formación en periodismo de datos y organizó un encuentro entre investigadores, periodistas y comunicadores para charlar sobre cómo se está abordando la crisis de los refugiados desde los medios de comunicación e instituciones públicas, y para discutir sobre las políticas migratorias actuales.

Virginia Rodríguez, Responsable de Proyectos e investigadora de porCausa, abrió el taller planteando una cuestión que se halla en la base de las investigaciones con datos: “Los informes de los investigadores no siempre traspasan la frontera del interés, hay que conseguir material que llegue a la ciudadanía”. Es en este contexto en el que se fundamenta el TIPI. Pero, ¿y en qué consiste el proyecto? Transparencia, Información, Participación e Incidencia forman las siglas de TIPI, que nace para fortalecer la incidencia de la sociedad civil en los procesos de toma de decisión política, así como para la generación de un debate público informado sobre la pobreza y la justicia social en España.

La explicación de la herramienta TIPI y la base de datos de pobreza en Europa generada por el equipo de porCausa, fueron los asuntos que coparon la primera parte del taller. Rodríguez, mostró a los asistentes cuáles son las claves para hacer un trabajo de datos y cómo se construye una base de datos de la forma más fiable posible. “Muchas veces los datos se comprenden pasando una hoja de Excel a un gráfico. El periodismo de datos es identificar esos patrones que te explican una realidad y ver qué es lo que no cuadra, qué tenemos que plantearnos y relacionarlo con otras variables”, explicó la investigadora.

El experto en pobreza y co-fundador de porCausa, Gonzalo Fanjul, presentó una serie de casos prácticos de periodismo de datos extraídos de varios medios, en relación con las migraciones y la crisis de refugiados. Por ejemplo, un trabajo publicado recientemente en Planeta Futuro en el que los datos responden a preguntas como: ¿Realmente España no puede acoger más refugiados? ¿Cómo somos de generosos? ¿Cuál es nuestro esfuerzo en materia de migración en comparación con los países vecinos? Con este y otros ejemplos, Fanjul se mostraba así de rotundo: “La información está ahí, pero hay que buscarla y saber dónde hacerlo. Hay que tener un escepticismo fundamental con respecto a los datos y en ningún caso dejar de bucear”, aseveró el Director de Investigación de porCausa, y aprovechó para recomendar a los equipos de comunicación de las organizaciones del tercer sector que invirtieran tiempo y recursos en saber visualizar los datos.

El tratamiento de la crisis de los refugiados desde los medios

Tras la pausa café y el turno de preguntas y respuestas comentando los asuntos tratados en el taller, llegó el momento del encuentro con generadores de opinión. En este punto, varios profesionales y expertos se sentaron a debatir, con los datos sobre la mesa, acerca de la crisis de refugiados y el futuro de las políticas migratorias en España y en Europa. Con Gonzalo Fanjul entre los ponentes y el periodista y también co-fundador de porCausa, Gumersindo Lafuente, moderando, expusieron sus diversas posturas Daniele Grasso, Coordinador de la Unidad de Datos en El Confidencial, Lola Huete, Responsable de Planeta Futuro (El País), Nuria Díaz, Coordinadora Estatal de Incidencia y participación de CEAR, y Rosa Otero, Responsable Adjunta del Dpto de Información Pública y Relaciones Externas de ACNUR España.

Esta segunda parte de la jornada vino marcada por la evaluación del papel de los medios y los políticos, el mal uso del lenguaje y el discurso oportunista. Grasso, expresó su preocupación por la terminología: “Me da miedo que a la opinión pública pueda trascender el ‘ah si, al refugiado sí, pobrecito, pero al inmigrante no’. Para los medios es cada vez más complicado mantener la atención informativa sobre un tema como este”. Otero, en cambio, se mostraba más contundente con la prensa, al manifestar que “estamos en un momento clave en el que se tienen que poner de manifiesto las responsabilidades, tanto de los políticos como de los medios de comunicación”. En este sentido, Huete, la periodista deEl País, comentaba que “no por el hecho de que los datos los dé un representante político son correctos”, A su parecer, aquí entraría en juego la labor del periodista, a la hora de dar los datos, previamente contrastados y puestos en contexto. Por su parte, Díaz, de CEAR, aportó la visión optimista y reconoció algunas mejoras por parte de los medios en el tratamiento de este tema: “Ha mejorado el lenguaje en el sentido de que muchos periodistas nos llaman para preguntarnos sobre cómo se dice esto o lo otro. Pero aún vemos términos como masivo o desafío migratorio que siguen dando sensación de avalancha. Todavía hay muchas cosas relacionadas con el lenguaje que desde los medios se tienen que pulir”.




De esta nueva edición de los Talleres TIPI, en la que un inquieto grupo de profesionales se reunió para debatir, experimentar y aprender, se pueden extraer tres lecciones. Primero, que el periodismo de datos es una labor minuciosa, que tiene que plasmar muy bien y gráficamente las historias que nos dicen los datos. Que es una actividad necesaria, de interés y de influencia pública. Y, por último, que los medios han de nutrirse de organizaciones especializadas en determinados sectores para llevar a cabo un trabajo riguroso, sin dejar de cuestionar todas sus informaciones.

Ágora de Comunicación social 2015






Uno de los principios fundamentales que la mayoría de comunicólogos estaría de acuerdo en atribuir a su disciplina, es que para una organización es tan importante hacer un buen trabajo como saber comunicarlo. Y si esa organización pertenece al tercer sector y su fin es atajar problemas sociales de difícil comprensión, con mayor motivo si cabe. Con objeto de poner en común experiencias y perfeccionar esta crucial labor, la European Anti Poverty Network en España (EAPN) en colaboración conPlataforma del Voluntariado de España (PVE), celebraron el pasado jueves 9 de septiembre el III Ágora de la Comunicación Social en la Sala Berlanga de la SGAE. Un encuentro ideado para que los participantes pudieran compartir con el auditorio sus conocimientos como expertos en materias de índole social, al tiempo que asistían como aprendices de otros aspectos de este ámbito de la comunicación.
En una sala de cine, unas sencillas sillas de madera se erigían frente al público. Junto a ellas, un asiento vacío, dispuesto frente a los asistentes para recordarnos que sus preguntas e intervenciones se igualan en importancia a las ponencias de los expertos. En el programa, podían leerse las distintas secciones en las que se dividió la mañana: ‘Migrantes y diferentes’, ‘Cuestión de género’, ‘Sinhogarismo: el estigma de la pobreza’, ‘Diversidad funcional: ¿quién es capaz de todo?’ y ‘La intolerancia sutil: microdiscriminaciones’. Todas ellas, moderadas y coordinadas por Jonás Candalija, responsable de prensa y comunicación de la EAPN, y por la periodista María Navas. 

La importancia de saber comunicar bien

¿Cómo se construye nuestra identidad? Esta fue la pregunta que abrió la primera mesa de ponentes y que pretendía esclarecer cómo se comunica acerca de los colectivos que experimentan alguna forma de discriminación. “Por ejemplo, los medios mencionan la etnia cuando no es relevante para la noticia o cuando informan sobre delitos”, afirmaba preocupado Javier Sáez, miembro de la Fundación de Secretariado Gitano y activista LGTB, señalando que ese tipo de distinciones crean una identidad que viene condicionada por el odio de los demás. Se sumaba a esta idea Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia, cuando advertía de la importancia de ser escrupulosos con lo que comunicamos: “El lenguaje es un instrumento de mediación entre la realidad y lo que queremos transmitir y ahí nos lo jugamos todo. No sólo por mencionar colectivos, hechos y realidades, sino por malmencionarlos”. Incluso, aplicado a un asunto que está tan presente en la agenda de la actualidad como es el caso de las migraciones y los refugiados, el lenguaje puede marcar una diferencia difícilmente cuantificable. Así lo explicaba Julia Fernández Quintanilla, Directora General de ACCEM: “Hablamos sólo de los sirios, obviando que también hay afganos, eritreos… Y claro, estamos contraponiendo a los inmigrantes con los refugiados. Estamos discriminando dentro de los discriminados. Es responsabilidad de todos defender los derechos de las personas con equidad y las organizaciones podemos ayudar a clarificar esto”.
La pobreza y la exclusión también se trataron intensamente en el encuentro. Dos materias que, al resultar complejas de precisar, obligan a las organizaciones a trabajar mano a mano con los periodistas encargados de entenderlas y explicarlas a la ciudadanía. Gabriela Jorquera, coordinadora de la EAPN Madrid y experta en pobreza, se mostró positiva en esta cuestión: “Se ha relegado la crítica a la espectacularización de muchas noticias, pero, con un poco de tiempo, podremos comunicar bien sobre pobreza y exclusión, igual que hemos aprendido algo tan complicado como son la prima de riesgo o el bosón de Higgs”. Jorquera también quiso aportar las claves para una comunicación eficaz en este tipo de organizaciones: “Nos falta hablar de la pobreza y la exclusión social como una vulneración de derechos humanos básicos ”.
Con un poco de tiempo, podremos comunicar bien sobre pobreza y exclusión, igual que hemos aprendido algo tan complicado como son la prima de riesgo o el bosón de Higgs” (Gabriela Jorquera, EAPN Madrid).
La diversidad funcional, los micromachismos en el lenguaje y la construcción del género fueron otros temas planteados en el Ágora 2015. El concepto de “diversidad funcional” lo presentó la filósofa, activista y promotora del fenómeno de vida independiente, Soledad Arnau, como mecanismo para enfocar la discapacidad como una diversidad humana: “Mi dignidad me hace igual a ti. La discapacidad se clasifica por patologías, pero yo no soy una enferma, sólo tengo diversidad funcional”, aseveró la activista. Rosa Sansegundo, catedrática de la universidad Carlos III, aludió a otro tipo de discriminación en el lenguaje, concretamente la de los sexos. “Lo que no nombramos no existe. Las mujeres queremos que nos nombren, queremos existir. Es muy importante hablar de los nombres en femenino”. Sansegundo, apuntaló su intervención opinando que “la RAE es misógina y el patriarcado emana de sus términos. Es muy importante saber de comunicación para hablar con un lenguaje inclusivo y no segregar”. En lo referente al género, Lucas Platero, activista por los derechos LGBT, lanzó una pregunta a la palestra: “ Si el lenguaje que tenemos no funciona, ¿por qué no podemos inventarnos otras palabras que definan mejor lo que nos pasa?”.
A pesar de la diversidad de materias que se debatieron en esa sala, una misma idea impregnaba el ambiente y las contagiaba a todas por igual: la necesidad de divulgar los mensajes de una forma clara y precisa a los profesionales de la comunicación. Resulta acuciante para las organizaciones del tercer sector simplificar los términos, extender los conceptos correctos para referirse a las realidades y trabajar codo con codo con quienes difunden la información. Ya lo decía el filósofo alemán Ludwig Wittgenstein: “lo que no se nombra, no existe”. De poco sirven los quehaceres de una organización si su público es ajeno a ellos; o, peor aún, si los conoce erróneamente.

Artículo originariamente publicado en el blog de porCausa.

Jorge Gómez Sancha: “En realidad, el placer está en construir algo de la nada”







Si existe un paradigma que defina el siglo XXI, seguro que tendrá que ver con el empleo de la tecnología para mejorar la vida de las personas, ayudarlas, cubrir sus necesidades, hacerlas más productivas o, sencillamente, más felices. Como emprendedor tecnológico del siglo XXI, no podía ser otra la visión de Jorge Gómez Sancha, nuevo pionero de porCausa.
El desarrollo y la programación de software fueron los aspectos del mundo tecnológico que despertaron la curiosidad de este emprendedor. Sancha se formó en esta rama durante años en empresas como Bankinter y Entriq. Junto a un compañero de esta última compañía, y sin saber lo difícil que resultaría, hicieron despegar una plataforma de software para empresas de vídeo bajo demanda (VOD por sus siglas en inglés), su primer proyecto de emprendimiento, bautizado como BeBanjo y que abandonó con gran éxito seis años más tarde.
Con el tiempo, Sancha cambió los códigos de programación por los equipos de personas, incorporándose al mundo de la hostelería bajo la compañía Be Mate, como Director General de esta nueva propuesta turística que conocimos de la mano de Kike Sarasola.
Ahora, más distanciado de Be Mate y a la caza de nuevos proyectos, Sancha persigue ampliar su desarrollo personal aplicando sus conocimientos sobre el entorno online a mejorar la vida de las personas.
porCausa. Antes de emprender las aventuras de BeBanjo y Be Mate, estuviste en Bankinter. ¿Qué te hizo abandonar tener un buen trabajo por cuenta ajena?
Jorge Gómez Sancha. Con Bankinter hubo una época buenísima que coincidió con el boom de Internet. Ahí aprendí muchísimo a programar, que es como empecé. Pero luego llegó el crash de Internet y pasé de trabajar en un sitio puntero y emocionante a un sitio donde no había dinero para hacer ningún proyecto. Fue entonces cuando me ofrecieron trabajar en una empresa extranjera y salí de allí.
pC. ¿Por qué decidiste fundar BeBanjo?
JGS. Antes de BeBanjo estaba en Entriq, una empresa americana. Había muchas cosas que pensaba que debían hacerse de otra manera. Un amigo de esa empresa y yo hablamos de la posibilidad de hacer algo juntos y un día nos pusimos manos a la obra para hacer las cosas como pensábamos que había que hacerlas. Y es que cuando no sabes lo difícil que va a ser hacer algo, te metes de cabeza. Y nos salió muy bien.
pC. ¿Cómo describirías BeBanjo?
JGS. Es una empresa que hace software específico para las empresas de vídeo bajo demanda. Por ejemplo parte de la gestión de Movistar Televisión se hace con el software de BeBanjo y hay clientes como Disney o Sony pictures… Yo ya sólo estoy allí en espíritu.
pC. ¿Por qué saliste de la empresa?
Vendimos BeBanjo a un grupo francés a los tres años de fundar la empresa y yo la gestioné otros tres años más. Pero llegó un momento en que yo sentía que había aportado lo que tenía que aportar, así que me aseguré de que había una sucesión correcta y me fui. Ahora va fenomenal.
pC. ¿Te consideras un afortunado por poder saltar de un proyecto a otro en función de tus intereses?
JGS. Totalmente. Me siento un afortunado en eso y en otros muchos aspectos de mi vida, lo cual me da mucha tranquilidad. El mundo tecnológico es algo que está empezando y tengo la suerte de haber decidido dedicarme a algo que me encanta y donde hay muchas oportunidades.
El mundo tecnológico es algo que está empezando y tengo la suerte de haber decidido dedicarme a algo que me encanta y donde hay muchas oportunidades”.
pC. ¿Qué es lo que más te gusta del desarrollo y la programación de software?
JGS. Ahora desarrollo y programo bastante poco, pero lo que me gusta es que es como un juego, como estar resolviendo sudokus, pero de cosas más interesantes. Cuando programaba y me pasaba el día concentrado en un problema, para mí era un placer. Pero en las empresas de software, el que programa razonablemente bien, acaba gestionando programadores. Esto me ocurrió y muy pronto empecé a gestionar equipos de desarrollo. En realidad, el placer está en construir algo de la nada.Empezar del cero más absoluto a, de repente, tener algo que resuelve algún problema, que ayuda a mucha gente, les hace feliz o más productivos en el día a día. Tienes la oportunidad de afectar a sus vidas.
pC. ¿Echas de menos desarrollar?
JGS. Como programador tienes unos problemas muy concretos y esos son los que tienes que resolver y ya está. Generalmente trabajas en equipo y, si es un buen equipo, es muy placentero. Eso se echa de menos. Pero como director general lo veo todo y tengo la oportunidad de meter la cabeza en muchas otras cosas que también me encantan.
pC. ¿Crees que es importante que la gente joven aprenda a programar?
JGS. A todo el mundo le recomendaría que, por lo menos, tuvieran en la cabeza cómo funciona un ordenador. Y que alguna vez en su vida hagan un programa que haga algo sencillo. Eso te estructura la cabeza, te ayuda a entender cómo funciona cualquier producto tecnológico, un teléfono, una página web… Tiene mucha utilidad en el mundo al que vamos en el que usamos tecnologías que no tenemos ni idea de cómo funcionan. Si te interesa programar, tienes el futuro garantizado porque le vas a echar horas y te vas a hacer bueno.
pC. ¿Por qué tienes tanto interés en los proyectos pioneros?
JGS. Tengo inquietud. No es tanto que sea algo nuevo, sino que sea algo que me vaya a ayudar a desarrollarme y en lo que yo tengo algo que aportar. Que la gente con la que vaya a trabajar me interese y que tenga un fin con el que me identifique.
pC. A la hora de comprometerte con un nuevo proyecto, ¿qué requisitos tiene que cumplir?
JGS. Para mí la gente es lo más importante. No me importa tanto la industria, lo que me importa es trabajar con gente que yo admire y de la que aprenda algo todos los días. Y, si además el proyecto me interesa personalmente porque puedo ser usuario, pues todavía mejor. Tiene que ser algo cuya utilidad me importe.
No me importa tanto la industria, lo que me importa es trabajar con gente que yo admire y de la que aprenda algo todos los días”.
pC. Ahora que has trabajado en el sector privado, ¿consideras que está suficientemente implicado en las causas sociales?
JGS. Creo que no. Con la excepción de Room Mate Hotels y Be Mate, que sí están muy implicados en causas sociales, la mayoría de los sitios en los que he trabajado no lo estaban. Creo que cada vez más hay una conciencia de que colaborar con causas sociales tiene un retorno positivo para la empresa, pero creo que aún estamos muy lejos de donde deberíamos estar.
pC. ¿Tiene el sector privado algo de lo que pueda aprender el tercer sector?
JGS. Todas las estrategias que hoy en día utilizan las empresas online para atraer clientes, tener notoriedad, llegar más lejos… Todas ellas son aplicables igual al tercer sector, aunque no tengáis tantos recursos o no busquéis un fin parecido. Por ejemplo, hoy en el mundo online está muy de moda las startup y las metodologías ágiles de ensayo, de error e iteración. Es decir, hacemos lo mínimo posible para salir al mercado, obtenemos feedback y hacemos pequeños ajustes basados en ese retorno hasta que demos con el punto dulce de lo que se esté vendiendo.
En el caso del tercer sector hay mucho que aprender de eso y no necesitas a la persona más puntera para aplicarlo. Creo que es fundamental ampliar el altavoz de problemas que en organizaciones como porCausa se están intentando atajar y que tengan la máxima audiencia posible.
pC. ¿Qué problemas consideras que son más importantes o urgentes de atajar a nivel social?
JGS. Confieso que no soy un experto en esto. Para mí, la educación y el alojamiento son cosas fundamentales; porCausa me interesa por esto, porque trabaja algunas con alguna de estas causas que perseguir. Considero muy importante analizar los cambios de los efectos legislativos, a razón del ahorro de costes y la crisis… Qué efecto tiene eso en la gente más necesitada.
pC. ¿Por qué decidiste colaborar con porCausa?
JGS. Desde que conocí a Gonzalo Fanjul y a Sindo Lafuente me pareció un proyecto alucinante, porque daba en el clavo de la situación en la que está España, que era algo que este país necesitaba. La independencia periodística nunca ha estado más en entredicho en nuestro país y, hacer un periodismo de datos sin ánimo de lucro me parecía fundamental. Ni a muchos medios ni a la clase política le interesa sacar a la luz muchos de estos datos. Pero son datos fundamentales para el desarrollo del país.Creo que eso es democracia: llegar donde la clase política no llega y publicarlo para que el gobierno se vea obligado a reaccionar. Sindo Lafuente y Gonzalo Fanjul son como si Nadal y Federer te dijeran que van a montar una escuela de deporte, ¿quién no querría colaborar? Cuando les oyes hablar te dan ganas de dejarlo todo y unirte a lo que están haciendo.
Creo que eso es democracia: llegar donde la clase política no llega y publicarlo para que el Gobierno se vea obligado a reaccionar”.
pC. ¿Qué estrategia concreta del entorno online podríamos adoptar desde porCausa?
JGS. Vosotros estáis haciendo muy bien la estrategia de contenido. Generar contenido interesante, veraz y preciso sobre la realidad y luego darlo de una forma fácil para gente que a lo mejor no sabe nada de esto. Ya que mucha gente no va a buscar este contenido, atraerles para concienciarles es algo que estáis haciendo muy bien y que se tiene que aplicar el tercer sector. Tendríais que mirar qué efecto tiene cada trabajo que hacéis e intentar ir en esa dirección sin perder el espíritu de lo que sois y queréis conseguir. No podéis ser una empresa privada, pero sí podéis conseguir que lo que hacéis tenga el mayor alcance posible. En resumen, una buena estrategia de contenido para que todo el trabajo que hace porCausa llegue de verdad a la gente y analizar qué efecto tiene lo que hacéis. Y, a partir de ahí, ir sembrando.
pC. Y, ahora, ¿qué? ¿Qué es lo que tienes ahora entre manos o cuál va a ser tu siguiente paso profesional?
JGS. Continúo colaborando con Be Mate, aconsejando en temas online y de producto. Ahora mismo estoy hablando con otras empresas. Y, por supuesto, colaborar con porCausa.

Entrevista originariamente publicada en el blog de porCausa.

Kike Sarasola: ‘Con poquito que hagamos cada uno, se consiguen grandes cosas




Nietzsche dijo una vez: “La vocación es la espina dorsal de la vida”. El filósofo alemán sabía que con vocación, pasión y trabajo uno puede sacar adelante hasta los proyectos más desafiantes. Estas tres cualidades no pueden faltar en la vida de un emprendedor. Y, sino, que se lo pregunten a dos de nuestros pioneros: Kike Sarasola y Carlos Marrero. Esta pareja es la prueba de que si juntas estas tres facultades puedes alcanzar el éxito.
Hablar de Kike Sarasola y Carlos Marrero es hablar de Room Mate Hotels. Hace diez años, Kike Sarasola dio por terminada su carrera en el mundo de la equitación ganando el campeonato de España de Hípica. Por entonces, Carlos Marrero se encontraba trabajando en el sector audiovisual, donde se dedicaba a la producción televisiva. Pero fue en el año 2005 cuando la pareja, junto con su amigo común, Gorka Atorrasagasti, decidieron sumergirse en el negocio de la hostelería con una idea revolucionaria: crear un hotel con diseño, en buenas ubicaciones, con un trato ‘de tú a tú’ y a precios asequibles. ¿El resultado? Veinte hoteles abiertos en siete países y otros diez hoteles más que abrirán en los próximos quince meses.
Pero no han querido conformarse con su primer proyecto empresarial conjunto. Sarasola y Marrero, presidente y vicepresidente de Room-Mate Hotels respectivamente, decidieron ampliar el concepto y hacer de su competencia su mayor fortaleza. Así nació Be Mate, una nueva manera de concebir el alquiler de apartamentos turísticos, que añade a las características de este tipo de alojamiento los servicios que proporciona un hotel. Ambos proyectos han sido merecedores de la medalla de oro al Mérito Turístico a la Innovación, que fue concedida a Sarasola por el Gobierno de España el pasado 15 de Julio.
Como pioneros de porCausa y comprometidos con el Tercer Sector, buscan ayudar a proyectos de emprendimiento como la fundación porCausa que, al igual que sucedió con su proyecto hotelero, se concibió y salió adelante con vocación, pasión y trabajo.
porCausa. Tanto Carlos como tú veníais de sectores dispares y de carreras profesionales sin aparentemente nada que ver con la hostelería. ¿Cómo decidisteis lanzar Mario, el primer hotel de la cadena?
Kike Sarasola. La idea surgió tras un viaje a Nueva York con mi marido Carlos, donde nos alojamos en un hotel carísimo en el que casi no pasamos tiempo. Fue entonces cuando vimos que no existía una cadena hotelera que cumpliese los requisitos que nosotros buscábamos: diseño, buena ubicación, trato cercano y precio asequible. Así, junto con nuestro amigo Gorka Atorrasagasti creamos Room Mate. Allí hacíamos de todo: recepción, hacer camas, poner desayunos… Tengo muy buenos recuerdos de aquella época.
pC. ¿Cuál es el mejor momento que habéis vivido en un hotel?
KS. Sin duda las aperturas son los momentos más bonitos, porque siempre nos juntamos unos días todo el equipo en el hotel, y ahí es donde me doy cuenta de la suerte que tengo de tener esta gran familia que es Room Mate.
pC. Vuestros hoteles reciben nombres como Mario, Vega, Emma, Marcos… Incluso hay uno en honor de vuestra hija, Aitana. ¿Por qué hoteles con nombres de personas?
KS. Nosotros siempre decimos que la mejor forma de viajar es visitando la casa de un amigo. Por eso, nuestra intención es que nuestros hoteles sean un amigo en cada ciudad, un anfitrión que te recibe y te hace sentir como en casa. De ahí, que cada uno de ellos tenga un nombre, una personalidad y una cara diferente.
pC. Emprender en tiempos de crisis es una cuestión laboriosa y esta largo período de recesión ha coincidido con el desarrollo de vuestro primer proyecto hotelero. ¿Ha sido la crisis lo que ha motivado el nacimiento de Be Mate?
KS. Creo que la crisis ha obligado a todo el mundo a ofrecer algo mejor. BeMate es el resultado de una adaptación a las necesidades del cliente. Nos dimos cuenta de que cada vez más gente elegía la opción del apartamento turístico y vimos que nosotros podíamos ofrecer algo que aunase lo mejor de ambos mundos: la comodidad y la libertad que ofrece un apartamento junto con los servicios y la tranquilidad que da el respaldo de un hotel.
Creo que la crisis ha obligado a todo el mundo a ofrecer algo mejor”.
pC. ¿Dónde reside el éxito de esta cadena hotelera?
KS. Tengo claro que el éxito de esta empresa ha venido por el trabajo duro del equipo que lo compone y por tener clara una cosa: que el cliente es el rey. Siempre le digo a mis chicos que al cliente hay que hacerle el amor, enamorarlo, que cuando se vaya quiera volver, que hable bien de nosotros… Nos ponemos siempre en la piel del cliente. Además, Room Mate Hotels no sería lo que es sin su equipo, tanto el personal de hoteles, como el personal de oficinas; desde limpiadores a las recepcionistas, el personal de mantenimiento, los equipos de marketing, recursos humanos… Todos ellos hacen que Room Mate Hotels sea lo que es hoy.
pC.  La gran revolución del entorno online puede facilitar sacar adelante un proyecto, pero además de tener presencia en Internet, la pasión es la cualidad fundamental que mueve a los pioneros. ¿Es suficiente la pasión por emprender o hay más cualidades imprescindibles?
KS. Obviamente te tienes que rodear de un buen equipo. Yo personalmente no soy nada del entorno online, pero sí sé lo que quiere el cliente. Pasión, mucho trabajo y buen equipo son para mí imprescindibles.
Pasión, mucho trabajo y buen equipo son para mí imprescindibles”.
PC. El nuestro es también un proyecto de emprendimiento. ¿Qué te llamó la atención de porCausa? ¿Por qué invertir en el Tercer Sector?
KS. Me gusta que sirva de altavoz para que se conozcan ciertas situaciones que no llegan a la sociedad general. Me parece un proyecto puramente vocacional y esos son sin duda mis favoritos. Siempre intentamos colaborar con causas con las que nos sentimos comprometidos. También colaboramos muy activamente con la Fundación Minicol que ayuda a niños en situación desfavorecida en Colombia o con la Fundación de Lucha contra el SIDA ya que la vacuna está muy cerca y tenemos que conseguir que la gente lo sepa. Con poquito que hagamos cada uno se consiguen grandes cosas.
pC. ¿Tienes otros proyectos o inversiones similares?
KS. No, por ahora, pero no descarto seguir creando cosas o colaborar en algún proyecto que me entusiasme.
pC. ¿Qué consejo das a porCausa para crecer con éxito?
KS. Muchas ganas, mucha paciencia y no rendirse. No hay nada más bonito que sacar adelante un proyecto propio así que lo mejor es disfrutar de cada momento y trabajar mucho, muchísimo.

Entrevista originariamente publicada en el blog de porCausa.

Los tres pasos para atajar la pobreza infantil según Gonzalo Fanjul



La pobreza infantil en España es una realidad: se estima que uno de cada tres niños vive bajo el umbral de la pobreza. Esta problemática social hace estragos en todas las dimensiones de la vida del niño, desde su salud hasta su capacidad de aprendizaje. Ahora que parece que empieza a ser tomada con algo más de consideración tanto a nivel político como en el terreno mediático, publicamos la charla que Gonzalo Fanjul, experto en pobreza y co-fundador de porCausa, impartió el pasado 15 de noviembre dentro del marco de las charlas TEDxMadrid.
“No admitamos esta derrota. No admitamos que la crisis se está llevando por delante no sólo nuestra compasión, sino nuestro sentido común”, dice Fanjul en uno de los momentos de la charla, con el propósito de transmitir el mensaje de que la sociedad española no debe rendirse frente a la pobreza infantil. Y, para ello, a lo largo de poco más de once minutos, propone varias claves para combatirla.
A continuación,  exponemos los tres pasos para atajar la pobreza infantil según Gonzalo Fanjul:
1. Abordar el tema de la pobreza en el debate público, en las aulas, en el trabajo, en las calles. Como haría un alcohólico que se quiere rehabilitar, el primer paso es exteriorizarlo, admitir que se tiene un problema, admitir que somos pobres.
2. Recoger las mareas ciudadanas y canalizarlas contra la dejadez de las instituciones en materia de pobreza infantil. De las 375 iniciativas de esta legislatura, el Parlamento sólo debatió (y rechazó) dos directamente relacionadas con la pobreza infantil.
3. Poner a los niños en el centro. Ellos no son una extensión de la situación de sus familias o del empleo de sus padres, y su futuro no está directamente relacionado con la deuda pública o los indicadores macroeconómicos.



Se suele decir que el comienzo es la parte más difícil. Sin embargo, comenzar sería un acto de ficción si no se contara con los apoyos suficientes para hacer zarpar la nave. Con fortuna y dedicación, la fundación porCausa ha logrado reunir a todo un equipo de pioneros, patronos, colaboradores y profesionales para subirse al barco de la investigación y el periodismo y abordar temas sobre pobreza y desigualdad. Y, persona tras persona, apoyo tras apoyo, porCausa lleva casi un año navegando.
Para celebrarlo, todas las caras de la fundación se reunieron a la caída del sol ayer jueves en su sede de Madrid, con el pretexto de inaugurar la terraza y el propósito de conmemorar una labor de investigación y periodismo sobre pobreza y desigualdad, un experimento – de momento- , único en España. Hasta el día de hoy, el equipo de porCausa ha sacado adelante cinco proyectos y ha participado en varios eventos como ponente u organizador, y el trabajo no cesa, puesto que tras el verano verán la luz nuevos proyectos sobre migración infantil en Europa, pobreza juvenil en España, trata de seres humanos o transparencia, entre otros, como adelantó Gonzalo Fanjul, co-fundador de PorCausa.
Con la alegría que reina en una celebración de este tipo, los co-fundadores Gonzalo Fanjul y Gumersindo Lafuente, se congratularon de haber consolidado un equipo que, a pesar de tener perfiles tan distintos, se complementan bien entre sí. También se mostraron incrédulos, pero satisfechos, por haber logrado convencer a tantas personas que, en palabras de Lafuente, “ni mucho menos eran ricas”, para invertir en la fundación. “Un milagro”, lo consideró el periodista. Jorge Gómez Sancha, uno de los pioneros, lo describió como el afán por “tirarse sin paracaídas”. Sancha y los demás pioneros pueden sacar pecho, ya que la memoria fundacional presentada en el evento ratificó que los apoyos no han caído en saco roto: porCausa ya ha logrado traer a debate y reconocimiento público la desigualdad y la pobreza infantil en España, tal como indican Fanjul y Lafuente en el texto de presentación de la memoria.
Indagando entre los rostros que copaban la terraza, además del equipo al completo, celebraron el primer aniversario los pioneros Jorge Gómez Sancha, Diego Soro, Carlos Fanjul y Jose Brey; también acudieron patronos como José Juan Toharia y Lucila Rodríguez-Alarcón; asistió la primera mentora de la fundación, Isabel Roser; y periodistas de la talla de Montserrat Domínguez -directora del Huffington Post- e Ignacio Cembrero, o analistas como la investigadora María Folqué . Acudieron también representantes de otras organizaciones, Javier Pérez y Miguel Ángel Vázquez, de CIECODE y Polétika, de cuya parte vino Thai Jungpanich, así como empresarios de alto reconocimiento como Fernando Encinar –co-fundador de Idealista.com- y María Escribano -gerente de RSC Grupo Vips-.
Persona tras persona, apoyo tras apoyo, el cielo de Madrid miró a una terraza que era como un barco, como un grupo de personas remando en la misma dirección y con un fin claro: en palabras de los fundadores, “llamar la atención sobre temas de fondo con criterio, análisis, datos y buen periodismo”.

Artículo originariamente publicado en el blog de porCausa.

El periodismo, la gran aventura de Enrique Meneses



Rebasando los sesenta años, un periodista español viajó al Sarajevo sitiado durante la guerra de los Balcanes para vivir su última aventura como corresponsal de guerra, presentándose allí con una exclusiva acreditación de las Naciones Unidas. Mientras los demás compañeros de ‘la Tribu’ corrían para salvar su vida, él pasaba caminando por las calles de una ciudad en ruinas y en las que se entrecruzaba el fuego de francotiradores porque no podía correr, se ahogaba. Al teléfono con su mujer hablaba de lo bonitas que eran las jirafas y las cebras, la engañaba diciéndole que estaba en un safari en África porque no quería que se preocupasen por él. Enrique Meneses, protagonista de este episodio, tenía un alma que ardía por la aventura.

Dos años después de su fallecimiento, los periodistas Gumersindo Lafuente y Jon Lee Anderson se reunieron el pasado martes 30 de junio en Madrid para acercarnos, en una charla íntima en la que la Fundación porCausa colaboró como entidad co-organizadora, la obra del fotoperiodista español que retrató algunos de los rostros más célebres de la segunda mitad del siglo XX.

El encuentro tuvo lugar en el Canal de Isabel II –concretamente en el Salón de Actos- , emplazamiento en el que también se ubica la exposición temporal ‘Enrique Meneses. La vida de un reportero’. Se trata de una retrospectiva sobre la vida y obra del periodista español y toma su nombre de un libro editado por La Fábrica en el que se recogen sus fotografías más representativas. “Muchos de los pies de foto  me los dictó seis o siete días antes de morir, regañándome, como corresponde a un autor de carácter”, explicó Lafuente, uno de los impulsores de esta publicación.

Si algo se puede extraer de la conversación que mantuvieron los dos colegas de profesión, es que se lamentaban de no haber conocido antes a Meneses puesto que ambos tuvieron una estrecha relación con él.  Lafuente compartió muchos momentos en los últimos años de vida de Meneses y lo mismo le sucedió a Anderson, a quien el desaparecido fotoperiodista le encomendó el prólogo de su libro sobre Fidel Castro, obra que se publicará el día en el que se anuncie la muerte de histórico líder cubano.

Apoyando las palabras de su contertulio, el periodista del The New Yorker se refirió a Meneses como “un hombre modesto, de mundo y alejado de sectarismos. Era una persona desprovista del bagaje político del continente viejo”. Y es que durante la década de los 50 y principios de los 60, cuando la fotografía fue su oficio, Meneses se relacionó con alguno de los personajes más influyentes del momento. Sin embargo, como explicaba Anderson “él no tomaba partido en sus reportajes. No era amarillista por ninguna de las partes, más bien hacía un periodismo de curiosidad”, no tanto orientado a la política, sino dirigido a retratar de cerca a los líderes que marcaron la época.

La fotografía de Meneses: un paseo por la historia

Parte de la vasta obra fotografía de Meneses está expuesta actualmente en las paredes de un viejo tanque de agua reformado del Canal de Isabel II, cuyas vigas de hierro gris se integran entre imágenes en blanco y negro. El Egipto de Nasser, los jóvenes Fidel Castro y Che Guevara entre puros y risas en Sierra Maestra, un desprevenido Martin Luther King, los primeros estudiantes universitarios afroamericanos, el recogido castaño de Jackie Kennedy, Juan Carlos de Borbón de nupcias en Grecia, una exclusiva de Dalí robada al fotógrafo de Vogue o Alfred Hitchcock en la premiere de The birds, son algunos de los retratos que cuelgan sobre el blanco de la pared.

Más de diez años de historia contenidos en tres pisos que albergan esta retrospectiva que acoge la Fundación Canal de Isabel II hasta el 29 de julio. “Me lo imagino corriendo entre la gente, hablando con todo el mundo, haciendo esa foto de Martin Luther King, casi de su cara”, se emocionaba Lafuente ante la obra del español. Y es que Meneses fue un ciudadano del mundo. Por su condición de americano, que deja intuir su nombre, no así su acento latino, Anderson se sorprende: la fotografía de Meneses “es una óptica del país de uno, hecha por alguien que logró compenetrarse y comprenderlo sin ser de ahí”. Quizá por eso no triunfó en España. Al menos así lo lamentaba Lafuente, ya que “no hay fotos de Meneses publicadas en España casi entre los 50 y los 60” y no fue hasta bien entrada su madurez cuando se le reconoció en nuestro país. Tampoco es que fuera un fotógrafo al uso. “Enrique debió tener tres o cuatro cámaras en su vida y decía que el teleobjetivo eran sus piernas. Las fotos de Egipto, casi las hizo con una cámara de aficionado. Ningún otro periodista hacía lo que él en ese momento”, se reía Lafuente.

Flotando en la inmensidad de la pared, entre los cuadros y las explicaciones de Chema Conesa -comisario de la exposición-, se podían leer algunas frases históricas como el ‘I have a Dream’ de Luther King y que Meneses tuvo el privilegio de escuchar por estar presente durante la histórica Marcha de Washington por los Derechos Civiles de 1963. “Se reafirmó en su conciencia personal y su compromiso profesional de ser siempre fuerte con los fuertes y débil con los débiles”, comentaba Conesa. A lo largo de la muestra también pudimos leer algunas declaraciones más célebres de Meneses y que parece que no han sucumbido al azote de los años, sino que se mantienen vigentes: “Cuando las autoridades de ciertos países expulsan a un periodista extranjero, no saben que será sustituido por otro aunque tenga otra nacionalidad y diferentes credenciales. Detener la información en la segunda mitad del siglo XX era como querer retener el agua con las manos”.

Antes de terminar de visitar esta magna retrospectiva, en el último piso se puede constatar como Meneses avanzó de la imagen estática al fotograma. Su etapa de fotoperiodista quedó atrás con la llegada de la televisión y la posibilidad de hacer reportajes con voz y movimiento. En la recta final de su vida, ya aquejado de una grave enfermedad pulmonar, aprovechó al máximo las posibilidades de comunicación digital con la llegada de internet para seguir escribiendo y colaborando con diversos medios.

“Yo reconocía en él un alma hermana, con ese espíritu de aventura juvenil”, se apenó el periodista norteamericano en uno de los últimos momentos de la visita. Por su parte, Lafuente sonreía al recordar anécdotas cómicas de la vida de su antecesor. Ambos, coincidían al referirse a Meneses como a una persona con una mirada periodística propia y genuina. Para cualquier que se acerque a la figura de Meneses o a la exposición, se dará cuenta, como nos pasó a nosotros durante la charla y la visita a la retrospectiva del pasado martes, que leer y ver el legado periodístico de Meneses es revivir algunos de los episodios recientes más importantes de nuestro tiempo.


Crónica originariamente publicada en el blog de porCausa.

Democracia obligatoria



 Existen 26 países en el mundo donde votar es obligatorio.
 Las sanciones por no votar van desde multas económicas hasta los tribunales
 Muchos ciudadanos deben cumplir con esta obligación incluso estando fuera del país.



Si a los revolucionarios de la historia les hubieran dicho que el voto llegaría a ser una obligación promovida por el Estado, seguro que se habrían querido mudar de época. Sin embargo, muchos ciudadanos del mundo hoy día consideran que sus gobiernos han descubierto nuevas formas de implantarles deberes, esta vez, obligándoles a la democracia.

Un ciudadano de un país como Australia, Bélgica, Uruguay, Luxemburgo, Chile, Argentina, Brasil, Perú, Ecuador, Grecia, Italia, Chipre, México o Turquía tiene el deber de votar. Frente a los 173 países donde votar es un derecho, existen 26 en los que es obligatorio a nivel nacional o regional. Votar puede ser un deber sobre el papel, un deber social o un deber sancionable, pero, en cualquier caso, un derecho que se ejerce con obligatoriedad. De ahí se explica que en los países que sancionan la falta a las urnas, el promedio de participación en es entre un 29 – 40 % mayor que en países con voto voluntario.

Emilie Remacle es belga y, como tal  debe ejercer el voto. Pero ¿y si está fuera del país? Pues también. “Si tienes la nacionalidad, tienes que votar aunque no vivas en Bélgica – cuenta Emilie -.  Tienes que ir a la embajada o dar una procuración a una persona que conozcas para que esta persona vote por ti”. En Bélgica, las personas que no voten pagarán una multa entre 30 y 150€, en función de su reincidencia. Si eso se pasa más de 4 veces en 15 años esta persona no podrá votar durante 10 años y tampoco recibir un ascenso de una autoridad pública. Además, en este país existen sanciones indirectas, por ejemplo, la dificultad añadida de aspirar a un cargo público si no se ejerce el derecho a votar.

Isabella de Moor, también belga, percibe la obligatoriedad del voto como algo positivo. Lo explica alegando que “te esfuerzas en meterte un poco en la vida de sociedad y si votas eres responsable del partido que elegiste y de lo que decide este partido para el país” y considera que las sanciones “o no se llevan a la práctica o no son muy estrictas”. Emilie argumenta su postura con la conquista del derecho al voto por el pueblo: “es importante que todas las personas voten porque algunas personas se han peleado para que nosotros podamos votar” y añade que de su sistema de voto mejoraría que hubiera “más informaciones sobre los diferentes partidos políticos durante todo el año y no solo algunas semanas antes de las elecciones”.

Emilie e Isabella ejemplifican los dos argumentos principales que se esgrimen a favor del voto obligatorio: que al participar un mayor número de ciudadanos, las decisiones de los gobiernos se legitiman más, puesto que representan a un mayor número de población; y que las votaciones obligatorias fomentan que los ciudadanos se informen y eduquen en la vida social y política del país, pues ya que tienen que votar, buscarán hacerlo de forma concienzuda y madura.

Existe una tercera aproximación a la votación obligatoria como elemento favorecedor de las democracias. Parte de esta base: los políticos se preocupan por quienes les votan. En la mayoría de países democráticos, los sectores sociales más bajos tienen un menor índice de participación
política, por razones de entorno, de falta de costumbre o de sensación de distanciamiento con sus líderes. Lo mismo que los jóvenes, pues entre ellos hay un mayor grado de pasotismo electoral. De este modo, si sólo algunos sectores de la sociedad eligen a sus representantes, éstos  fomentarán políticas favorables a esos sectores que les han votado. Por lo tanto, se alimenta la sensación de desligamiento de los jóvenes y las clases más pobres con sus representantes y se retroalimenta su situación de marginalidad política. Así pues, quienes apoyan el voto obligatorio lo hacen a expensas de que la política resulte inclusiva para todos los sectores de la población.

Ahora bien, el refuerzo negativo no es lo único que respalda el voto obligatorio. En Colombia le han dado la vuelta, creando incentivos al voto: preferencia en becas, subsidios, vivienda y en exámenes de ingreso a la universidad, rebaja en el tiempo de prestación del servicio militar, preferencia para conseguir empleo de carrera con el Estado, descuento del 10% en expedición de la Libreta Militar, pasaporte y duplicado de la Cédula de Ciudadanía (DNI), 10% de descuento en matrícula para instituciones oficiales de educación superior… Quizás el más llamativo sea el derecho a medio día de descanso compensatorio remunerado por voto emitido. ¿Votas? Pues descansas.

Desplazándonos por el mapa, encontramos un país donde los borrachos no pueden votar. En Bolivia impera la ley seca desde 48 horas antes de los comicios, a los que también es obligatorio acudir. Tanto, que la propaganda que aliente a la abstención queda prohibida. Eso en la teoría, porque en la práctica sólo es obligatorio votar si estás registrado en el censo de votantes; eso sí, el registro es voluntario. Erwin Jonathan Justiniano lleva 8 años fuera de su país, pero tiene el mismo derecho a votar que un residente allí, “siempre y cuando estés legalmente en el país extranjero, tendrás que dirigirte al consulado de Bolivia para votar”, aclara. Ahora bien, si te registras para votar y no lo haces, estás sujeto a una multa económica del 25% del salario mínimo nacional (51€). Erwin no conoce a nadie que haya sufrido las consecuencias de insurreccionarse al sistema electoral. Y es que la gran mayoría de bolivianos nunca han sido sancionados por no votar.

Como residente en el extranjero, este boliviano no apoya el voto obligatorio: “tiene demasiadas complicaciones y no estoy de acuerdo con la obligación de votar, debe ser un derecho que puedas tomar o no. Además estoy en contra, más que nada por la burocracia para inscribirse en el país nativo”.

Este es uno de los motivos en que se apoyan quienes cuestionan la obligatoriedad del voto, por pensar que no es coherente con las libertades propias de una democracia, pues consideran que obligar al voto implica coartarles en su derecho de abstenerse. Además, aseguran que la obligatoriedad de voto no necesariamente garantiza el voto responsable y puede favorecer el “voto al azar” de personas que se rebelan contra esta imposición depositando en las urnas un voto irreflexivo y fortuito.

No votar puede hacer que te las veas en los tribunales. Así lo estipula la ley electoral australiana. Este país concede muchas facilidades a la hora de votar, pero también tiene algunas de las sanciones más duras: faltar al voto injustificadamente es considerado un delito que puede tener que resolverse en los tribunales y multarse con hasta 170 dólares. Por suerte para los viajeros, encontrarse o residir fuera del país es un motivo legítimo para no votar. Pero, en caso de querer hacerlo, puede acudirse a la embajada, a un aeropuerto o al voto por correo. Si se escoge lo segundo, es necesario que un testigo válido de fe de esa votación, pero si interviene en ella o la manipula puede vérselas con una sanción de hasta 1000 dólares.

Las leyes de voto obligatorio no siempre se cumplen; a veces se quedan en declaraciones de intención de los gobiernos, que ni siquiera dan a sus ciudadanos la oportunidad de formarse una opinión al respecto. Aunque en Italia no se establecen medidas contra el abstencionismo, su Constitución define el voto como un “deber cívico”. Por el contrario, en la práctica no se da la ocasión de comprobarlo. Giuseppe Bertuglia, italiano en el extranjero, se queja: “¡En Italia no votamos desde el 2008! Y todos los gobiernos que se han sucedido desde el 2011 (cuando calló el gobierno Berlusconi) no han sido elegidos por el pueblo”. Obligatorio en la teoría, irrealizable en la práctica.

La mayoría de países europeos han establecido en algún momento de su historia la obligatoriedad de voto. España, sin ir más lejos, lo tuvo vigente entre 1907 y 1923. El debate, más allá de si es legítimo convertir un derecho en un deber, gira en torno a la legitimidad de un gobierno para aplicar la ley buscando obligar a sus ciudadanos a ejercer un derecho. Convertir un derecho en una obligación y sancionarlo como cualquier otro acto perseguible por la legalidad es lo que las distintas posturas se cuestionan, pues un deber creará rechazo, mientras que un derecho generará el interés de ser protegido y ejercido.

Se dice que la democracia es la mejor forma de gobierno, o al menos la menos mala. Los ciudadanos se benefician de ella, es a lo que aspiran las sociedades desiguales y lo que contenta a los pueblos modernos, es aquello por lo que lucharon nuestros antepasados y lo que empezó y terminó cientos de revueltas populares, muchas latentes todavía hoy. Y en muchos puntos del mapa es, además, una obligación

Votar entre corrupción y narcotráfico

La entrevista  Erwin Jonathan Justiniano, ciudadano de Bolivia

 En las pasadas elecciones bolivianas votaron 50 000 muertos.
 “En Bolivia se sabe que las elecciones están manipuladas. Él cambia las leyes para volver a ganar”  El sufragio en el extranjero no es una opción: Erwin se desplaza de Huelva a Sevilla para poder hacerlo. 

Inseguridad, corrupción, narcotráfico. Estas son las palabras que vienen a la cabeza de Erwin Jonathan Justiniano para describir Bolivia, su país de origen que dejó hace ya 12 años para tener un futuro en España. A pesar de que democracia no sea la primera palabra para describir su país, democracia es el régimen que allí habita. O, al menos, eso quiere aparentar, pues en Bolivia votar es obligatorio. Pero, a ojos de Erwin, no siempre resultan unos comicios limpios: “Recuerdo que en las últimas elecciones estuve leyendo algún que otro artículo y decían que [estaban] trayendo personas del extranjero, registrándolas para hacerles las nacionalidades simplemente para votar”, explica. Sin embargo, aunque se lamenta de que “no se puede hacer nada [para cambiarlo]”, sigue ejerciendo su derecho a voto. No tiene elección: a Erwin el Estado no le deja abstenerse. 

Pregunta: Háblanos un poco de ti: quién eres, dónde trabajas… 

Mi nombre es Erwin Jonathan Justiniano Justiniano, tengo 21 años y he acabado un grado de Sistemas microinformáticos y Redes. Estoy haciendo las prácticas en una empresa de Huelva, que se dedica  a la incorporación de las nuevas tecnologías a las personas mayores de cara a buscar trabajo, lo cual está muy bien, es como una labor social, me gusta. ¿Un libro? Inferno, de Dan Brown 

P: ¿Qué es lo que más añoras de tu país? 

R: Estar con mi familia. Aquí solo estoy con mi padre y mi madre, el resto se encuentran allí. Me dicen que aquello esta mejor que esto, porque se puede encontrar trabajo, pero otra cosa es que ese trabajo pueda mantener a una familia. 

P: ¿Cada cuánto se realizan las elecciones en Bolivia? ¿A partir de qué edad se puede votar? 
R: Cada 5 años. La obligatoriedad del voto es a partir de los 18 años de edad. Aquellas personas mayores de 70 años de edad no están obligadas a emitir su voto.  

P: ¿Eres votante habitual en Bolivia? ¿Y en España votas? 

R: Yo en Bolivia no he votado nunca, porque me vine con 12 años. En España mis primeras elecciones fueron el año pasado, que como ciudadano de allí, las pude hacer aquí en España. Y espero seguir votando. 

P: En comparación al sistema electoral de tu país, ¿qué te parece el sistema de voto en España? ¿Cambiarías algo de alguno de los dos? 

R: Me parece bien que se vote a los 18 años, que la persona posee ya una cierta madurez para reflexionar sobre quién quiere que gobierne en su país. Aquí la persona si no quiere votar se queda en su casa, y la simplicidad de que la persona a la hora de votar vaya con su carnet, eso me parece estupendo. En mi país tienes que ir previamente a una Oficina de la Corte Parlamentaria que ponen en cada barrio, que abarca unas 15 manzanas más o menos, y todas las personas que viven tienen que ir a registrarse para ir posteriormente 
a un colegio a votar. A mí no me convence ese método, por lo que dicen de que es una votación obligatoria: de ahí viene el término de que es obligatoria, no forzosa, es decir, que si tú no quieres votar no te inscribes, pero si te inscribes y no votas, ahí ya entran las sanciones. La burocracia en Bolivia es más complicada que aquí. 

P: ¿Qué sanción/pena pone el país a los que no votan?  

R: Las sanciones son no poder hacer trámites ni papeleos durante un cierto tiempo, creo recordar que son 3 meses, a no ser que pagues una multa, 450 bolivianos, creo. 

P: ¿La ley obliga también a votar a aquellos habitantes del país que residan en otro lugar?  

R: Sí, estamos obligados votar. Otra cosa es que tú vayas, pero obligados estamos. 

P: Define en tres palabras la situación actual de Bolivia. 

R: Inseguridad, corrupción y narcotráfico. 

P: Si quieres votar en las elecciones de Bolivia desde aquí ¿Cómo lo harías? 

Tengo ir primeramente al consulado de Bolivia, en este caso el mío se encuentra en Sevilla, aunque creo que hay otro en Madrid, y luego acudir a los colegios o salas correspondientes, pues el consulado es muy pequeño y no se puede hacer ahí. La  última vez que fui votar, el año pasado, había muchísima gente. 

P: ¿Qué opinas sobre aquellos países considerados democráticos que imponen el voto a sus ciudadanos? 

R: Yo lo veo razonable, porque si los ciudadanos exigen a los políticos que se cumplan sus programas, el Gobierno también puede exigir algo a los ciudadanos, ¿no? Por mí debería imponerse el voto. 

P: ¿Y sobre las sanciones económicas que imponen estos países con el voto obligatorio? 

R: Yo lo veo un poco ilógico, no tiene sentido. Vale que no puedas tramitar ningún papeleo durante esos tres meses (que es más o menos el tiempo que imponen) pero ¿y lo de las sanciones económicas? Es una pasada y una tontería, más o menos es como una dictadura, no tiene sentido ninguno… Vale que a lo mejor te hayas inscrito y luego no hayas ido a votar, eso sí, te pueden sancionar y no poder hacer trámites burocráticos…Pero lo del dinero no tiene sentido. 

P: Colombia otorga privilegios a los votantes, como preferencia en becas, subsidios, vivienda… ¿qué te parece esto? 

R: Lo veo bien, el Gobierno está incentivando al pueblo, no asustando a la gente. 

P: ¿Qué puedes decir sobre las informaciones que se dan de la manipulación de las elecciones bolivianas?   

R: No me siento orgulloso para nada como ciudadano Boliviano. Yo recuerdo de pequeño, que mis tíos decían que votaban los muertos y eso se sigue dando hasta ahora también. Recuerdo que en las últimas elecciones estuve leyendo algún que otro artículo y decían que habían votado más de 50.000 personas muertas y trayendo personas del extranjero, registrándolas para hacerles las nacionalidades simplemente para votar. Y que tampoco tiene sentido que este personaje, Evo Morales, siga en el cargo tantos años ¡Desde que vine a España, estaba ya! Y vine hace 12 años… Yo creo que hasta su misma gente tienen que estar descontentos. En Bolivia se sabe que las elecciones están manipuladas, pero tampoco se hace nada para cambiarlo, porque tampoco se puede hacer nada. Él cambia las leyes para volver a ganar. 

P: ¿Cómo ves el futuro? ¿Dónde te ves trabajando? 

R: El futuro lo veo grisáceo, un gris blancuzco (se ríe). No sé dónde me veo trabajando, espero que en algo que me guste. Y de momento mi sitio es España, la cosa aquí espero que mejore, que ya se están viendo mejorías.