La economía del código abierto.
Yochai
Benkler enfoca su conferencia en torno a los nuevos sistemas de
producción de la información y el conocimiento en la era de
Internet. Comienza haciendo una comparación económica entre la
manera de producirse la información hace un par de siglos y ahora.
Antes, para crear una empresa informativa necesitabas un desembolso
millonario. Y ese dinero estaba en manos de las grandes empresas o
del gobierno. En la actualidad, hemos sufrido un enorme cambio en el
proceso de producción de información; no porque se necesite menos
capital, sino porque ese capital está totalmente descentralizado y
distribuido: todos tenemos un ordenador y todo el mundo puede usarlo
y comunicar con él. Y éste es el elemento básico para producir
información y conocimiento. Es decir, hemos llegado a una situación
en que toda la población puede tener capacidad de comunicación y,
además, tienen el talento, la experiencia y la creatividad
necesarios para ello y que no pueden ser reemplazados por ninguna
otra cosa.
Esto se traduce en el
desarrollo del software de código libre. Es decir, aquellos que
inventan un software no tienen ningún control de su desarrollo ni
propiedad sobre él, puesto que lo lanzan a una comunidad de miles de
personas para que lo mejoren. Y así, desde Apache, por ejemplo, han
copado el 70% del mercado, en competencia directa con Microsoft. La
idea es que no hay dueño un dueño del producto final, es
gratis para cualquiera y es el trabajo de gente motivada para hacer
algo interesante.
Benkler refiere estas
informaciones al surgimiento de un nuevo sistema: el de compartir e
intercambiar. Y en este sistema, como no hay un propietario, un
dueño, nadie tiene que pedir permiso; todo está abierto a
compartir, crear, innovar, mejorar. No está cerrado a la propiedad.
Y este nuevo sistema
amenaza las formas tradicionales de la economía. Como dice Yochai:
‘Skype potencialmente amenazando las compañías tradicionales de
telecomunicaciones y Wikipedia compitiendo con las enciclopedias en
línea’. Y por supuesto, la crisis del modelo anterior siempre
implica nuevas oportunidades de negocio, para construir plataformas
que permitan la
expresión personal y la colaboración, que
varias personas se junten y creen nuevas herramientas. Y esto es lo
que Yochai llama producción social: ‘Las relaciones sociales y los
intercambios se hacen significativamente más importantes que
nunca como un fenómeno económico’.
Sin embargo, Benkler
advierte de que este nuevo sistema tan amenazante para el modelo de
producción industrial actual se puede ver perjudicado por el propio
modelo al que quiere reemplazar o por leyes de propiedad intelectual.
Por eso, hay que estar atentos a cómo el nuevo concepto de
producción social amenaza la producción industrial, pero al mismo
tiempo supone para cualquier persona que tenga un ordenador, la
libertad de crear, la capacidad de innovar o mejorar lo ya existente
y, en definitiva, la potestad de producir y distribuir de forma
abierta información, conocimiento y cultura.


